Desde dónde acompañamos

Acompañar no es guiar, corregir ni llevar a ningún lugar.
Para nosotros, acompañar es sostener un espacio donde algo más honesto pueda ser visto.

De dónde nace nuestra forma de acompañar

Nuestra forma de acompañar no surge de una teoría, ni de una metodología aprendida.

Nace de años de experiencia acompañando procesos reales, de observar lo que se repite y de reconocer que muchas veces el sufrimiento no se resuelve haciendo más, sino dejando de empujar.

Qué entendemos por acompañar

Acompañar no es decirle a alguien qué hacer, ni ofrecer respuestas prefabricadas.

Es estar presentes mientras la persona se encuentra con su propia experiencia, sin interferir, sin corregir y sin apresurar procesos.

Acompañamos desde la escucha, la claridad y el respeto profundo por el momento de cada quien.

Lo que no es este acompañamiento

• No es terapia
• No es coaching
• No es enseñanza espiritual
• No es motivación constante
• No busca “mejorar” a nadie

 

Cómo se expresa este acompañamiento

 Esta forma de acompañar se expresa de manera distinta según el momento de cada persona.

Por eso existen procesos de entrada, procesos relacionales y procesos de acompañamiento sostenido, todos atravesados por la misma mirada y el mismo respeto por el ritmo de cada proceso.

Para quién tiene sentido este acompañamiento

• Para personas que ya han intentado “arreglarse”
• Para quienes buscan claridad más que respuestas
• Para quienes sienten que empujar ya no funciona
• Para quienes están dispuestas a mirarse con honestidad

Si algo de esta forma de acompañar resuena contigo, puedes explorar los procesos o conversar con nosotros y mirarlo juntos, sin prisa